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El sistema Cráneo-Sacral consiste en las membranas (meninges) y el líquido cefalorraquídeo que rodean y protegen el encéfalo y la médula espinal. Esto se extiende hacia los huesos del cráneo, la cara y la boca, y desde el cráneo llega a su extremo inferior que es el sacro-coxis (el hueso final de la columna).

Ya que este sistema vital influye en el desarrollo y funcionamiento del cerebro y la médula espinal, un desequilibrio o restricción en él puede ser causa potencial de numerosas alteraciones sensitivas, motoras o neurológicas. Estos problemas incluyen dolor crónico, dificultades visuales, escoliosis, desequilibrios motóricos y de coordinación, trastornos en el aprendizaje y otros desafíos a la salud.

La Terapia Cráneo-Sacral es un método suave de detección y corrección que refuerza los propios mecanismos de autocuración para disipar estos efectos negativos del estrés en nuestro sistema nervioso central. Además, la Terapia Cráneo-Sacral beneficia la salud general y la resistencia a enfermedades.

Los efectos positivos de la Terapia Cráneo-Sacral es posible tras evaluar por parte del terapeuta las restricciones en el sistema cráneo-sacral y posteriormente motorizando el líquido cefalorraquídeo al fluir por el sistema.

Numerosas patologías son tratadas con éxito por la Terapia Cráneo-sacral incluyendo entre otras:

  • Migrañas, cefaleas.
  • Dolor crónico de cuello y espalda.
  • Alteraciones motoras y de coordinación.
  • Estrés / Tensión.
  • Desordenes infantiles.
  • Lesiones traumáticas cerebrales y medulares.
  • Desordenes del sistema nervioso central.
  • Trastornos emocionales.
  • Síndrome de articulación temporomandibular.
  • Trastornos del aprendizaje. Síndrome de estrés Postraumático.
  • Problemas ortopédicos.

La liberación Somato – Emocional es un proceso terapéutico cuyo objetivo es liberar a la mente y al cuerpo de los efectos residuales de traumatismos y experiencias negativas del pasado.

La Liberación Somato- Emocional fue desarrollada por el Dr. Jhon. E. Upledger como parte de la terapia Cráneo – Sacral para poder ofrecer al paciente un tratamiento integral y curativo.

Somos una unidad de cuerpo-mente-espíritu; los pensamientos, sentimientos y emociones conviven habitan nuestros tejidos, vísceras, sistema nervioso, así que también puede ser la causa de diferentes trastornos en nuestro cuerpo y nuestra mente.

Una idea importante para entender ese trabajo que cuando una persona es víctima de un accidente o lesión, la fuerza física del trauma entra dentro del cuerpo y si los mecanismos de autorregulación de este no disipan enseguida esta energía física lo que ocurre es que la víctima retendrá en su interior esa fuerza del trauma. Cuando esto sucede es necesario que el cuerpo se adapte a esa “normalidad” y lo que hace es alisarlo “encapsular” la fuerza anormal y se forma lo que se denomina “quiste energético”.

El cuerpo se adapta a la existencia de estos “quistes energéticos” o áreas en disfunción, pero le cuesta un esfuerzo extra; además, donde se localiza el quiste energético los tejidos ven alterado su funcionamiento y el movimiento de los fluidos.

A veces, con el tiempo el cuerpo ya no puede seguir adaptándose a esa alteración y empiezan a aparecer síntomas y disfunciones que cada vez son más difíciles de ignorar y suprimir.

Es importante saber el origen de un quiste energético puede ser físico, emocional o ambos.

Cuando sentimientos negativos (rabia, resentimiento, miedo, etc.) predominan en la victima en el momento en el que súfrelas fuerzas de la lesión externas, estas fuerzas probablemente serán retenidas y el resultado será un quiste energético.

Durante el proceso de Liberación Somato-Emocional el terapeuta actúa como facilitador que coopera con el consciente del paciente. Para ello, el terapeuta estimula los aspectos positivos de la mente y el cuerpo del paciente y así puede ayudarle a expresar el quiste energético y deje ya de guardarlo en él.

Con frecuencia el paciente experimenta miedo, dolor, angustia, rabia, resentimiento, relacionados con el incidente original del problema. La reexperimentación de los aspectos negativos del trauma es un excelente signo de que el cuerpo ha liberado al menos una parte, si no todo, del problema en cuestión. Cuando este tipo de reacción ocurre, el terapeuta ayuda al cliente a que éste alcance un entendimiento, integración y una resolución positiva.

La Liberación Somato-Emocional no es una regresión, psicoanálisis o hipnosis. El cliente está totalmente consciente y el terapeuta ayuda a que éste se libere del quiste energético que le estaba alterando a nivel físico y/o emocional, y así “libre”, ese es el verdadero objetivo de la Liberación Somato- Emocional.

La duración de las sesiones será de una hora.

Depende del estado del paciente se harán todas las semanas hasta alcanzar un equilibrio y la liberación de los posibles bloqueos que tengan y que una vez tengamos en el equilibro el cuerpo y mente. Se recomienda realizar la terapia cada 15 días.

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